En Federada, la sostenibilidad no nació como una acción aislada ni como una tendencia. Fue el resultado de una pregunta concreta: ¿Cuál es el impacto real de nuestra organización en todos los ámbitos donde actuamos?

Ese interrogante, que comenzó a partir de una preocupación específica sobre energía, se transformó en el punto de partida para construir un Plan Integral de Sostenibilidad con una mirada transversal, sistematizada y de largo plazo.

Con el tiempo, ese proceso permitió hacer visible algo que ya formaba parte de nuestra identidad: el propósito de ser una organización de triple impacto. Esto significa integrar de manera equilibrada y coherente la generación de valor económico, el compromiso social y el cuidado ambiental, entendiendo que los tres aspectos se potencian entre sí y forman parte inseparable de la gestión de la organización. 

Este compromiso se asienta sobre un camino recorrido y acciones que fueron validando nuestro enfoque, desde la transparencia anual de nuestro Balance Social y la calidad laboral certificada por Great Place to Work, hasta la consolidación de nuestra ética institucional, a través de la Línea Ética y la mayor participación institucional de las mujeres en el Estatuto Social. 

Una gestión que busca mejorar continuamente

El Plan Integral de Sostenibilidad de Federada fue concebido como una hoja de ruta flexible y progresiva, con horizonte inicial al 2030 y objetivos revisables año a año. Más que un conjunto de acciones aisladas, se trata de un proceso de evolución que busca integrar la sostenibilidad de manera transversal en toda la organización.

La implementación del plan se organiza en tres etapas: Instalación, Consolidación, y Liderazgo e Innovación. Durante la primera fase, desarrollada entre 2024 y 2025, el foco estuvo puesto en construir la base técnica, cultural y operativa del proceso.

Actualmente, nos encontramos transitando la etapa de Consolidación, orientada a escalar las acciones iniciadas, fortalecer la gestión interna y avanzar en nuevas líneas estratégicas.

El enfoque planteado permite trabajar la sostenibilidad desde una lógica de mejora continua, con seguimiento periódico, indicadores de avance y planificación adaptable en función de los desafíos y oportunidades que surgen en el camino.

Una cultura organizacional que evoluciona

Uno de los cambios más importantes fue cultural. La sostenibilidad dejó de ser una idea implícita para transformarse en un eje visible, medible y compartido por toda la organización.

El desarrollo de un plan permitió fortalecer la participación de directivos y colaboradores, generando una mayor apropiación de las iniciativas y una cultura organizacional cada vez más comprometida.

Cuando las personas pueden ver resultados concretos, como residuos correctamente gestionados, edificios más eficientes o proyectos ambientales con impacto comunitario, la sostenibilidad deja de ser un concepto abstracto y pasa a formar parte de las decisiones cotidianas.

Un modelo mutual con mirada de triple impacto

Como mutual, nacimos con una misión social. Hoy, ese compromiso se amplía integrando de manera intencional el valor social, ambiental y económico en toda la gestión.

La sostenibilidad la abordamos entendiendo la responsabilidad organizacional que tenemos. Cada acción responde a un propósito concreto. El desafío es seguir avanzando en un proceso de mejora continua, con coherencia, medición y transparencia, fortaleciendo una forma de gestión que entiende que el bienestar de las personas también depende del entorno en el que vivimos.